El Arsenal tenía ganas de vivir en la Premier League, y su visita al Wigan llevaba un diagnóstico perfecto. Estaba 0-2 cuando sólo faltaban diez minutos para el final, pero en ese lapso de tiempo murió. Tres goles de un equipo que lucha por no descender dieron el parte médico menos deseado: eliminado de la pelea por la liga inglesa.
Ya es parte del pasado ese anhelo gunner. Fuera ya de la champions League, lo único que le quedaba era tener una alegría en el torneo doméstico. Estaba encaminado, pues el aspirante principal a la corona, el Chelsea, había perdido ante el otro conjunto londinense, elTottenham, que también se había cargado al elenco de Arsene Wenger en la semana.
Aprovechaba de maravillas el Arsenal el traspié de los Blues. A cuatro minutos para el cierre de la primera etapa, tras dominar las acciones del partido,TheoWalcott puso el 0-1 de la tranquilidad. En ese momento, ese resultado dejaba a la visita a sólo tres puntos de la cima del campeonato.
Parecía terminado el asunto con el segundo gol del Arsenal, con firma del exManchester United bSilvestre. El 0-2 hacía pensar al tercero del
Tantas cuentas sacó que se mareó, al punto de echar todo por la borda. Los números se complicaron con el descuento del Wigan, por medio de BenWatson, que culminó una gran maniobra de Charles N'Zogbia. Ese fue el comienzo del final para la escuadra londinense.
Nueve minutos después del descuento, llegó el empate. Si, cuando sólo faltaban sesenta segundos para la finalización del partidoTitus Bramble dijo basta. Basta a las aspiraciones Gunners, porque un punto era lo mismo que nada si quería ganar
Si era lo mismo el empate que la derrota, tal vez no le dolió tanto más al Arsenal el tercer gol del Wigan. Jugado al ataque en busca del 2-3, llegó el 3-2, y con él la locura del público local. Otra vez N'Zogbia como protagonista, pero esta vez para anotar su propio gol, el que acabó con todo.
El equipo de Arsene Wenger se murió a poco de estar más vivo que nunca. Cosas de la vida, y del fútbol. Alguna vez alguien dijo que el fútbol, como todo lo que con el hombre tenga que ver, no tiene lógica. Si la tiene, que explique por qué el Arsenal se quedó con las manos vacías y, peor aun, sin alma en
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